{"id":1184,"date":"2025-05-10T10:14:33","date_gmt":"2025-05-10T16:14:33","guid":{"rendered":"https:\/\/drmerinocardiologo.com\/?p=1184"},"modified":"2025-05-10T10:16:17","modified_gmt":"2025-05-10T16:16:17","slug":"los-recuerdos-siempre-permanecen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/drmerinocardiologo.com\/index.php\/2025\/05\/10\/los-recuerdos-siempre-permanecen\/","title":{"rendered":"Los recuerdos siempre permanecen"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1184\" class=\"elementor elementor-1184\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2389b1e e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"2389b1e\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-31be22f elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"31be22f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Los recuerdos siempre permanecen<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-358ec24 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"358ec24\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cb6fff9 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cb6fff9\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Semana Santa siempre me recuerda cuando viaj\u00e1bamos a ver al abuelo Paulino a la isla de Meanguera.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Les hago un relato de c\u00f3mo recuerdo esas experiencias:<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>\u00a1El viaje a la isla!<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Ten\u00eda doce a\u00f1os la primera vez que vi el mar con respeto, no solo con asombro.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Fue cuando mi padre nos llev\u00f3 a conocer al abuelo Paulino, que viv\u00eda en Meanguera del Golfo, una isla peque\u00f1a y verde que flotaba en medio del azul del oc\u00e9ano, all\u00e1 donde El Salvador se abraza con el Golfo de Fonseca.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Viajamos desde San Salvador hasta La Uni\u00f3n, al extremo oriente del pa\u00eds. Salimos de madrugada, a\u00fan con los ojos pegados de sue\u00f1o y la ilusi\u00f3n encendida. Hab\u00eda que llegar antes de las diez a la playa.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Las pangas \u2014aquellos botes de madera alargados con motores r\u00fasticos\u2014 no esperaban a nadie. A esa hora zarpaban, porque el mar, despu\u00e9s, se pon\u00eda bravo.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>El trayecto por tierra tom\u00f3 casi tres horas, y llegamos justo al filo.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Nos subimos a una de esas pangas junto a otros viajeros, todos cargados de sacos, canastas y esperanza. Las olas ya comenzaban a levantar su voz. Avanzamos unos minutos y el viento cambi\u00f3. El mar tambi\u00e9n.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Recuerdo c\u00f3mo una se\u00f1ora rompi\u00f3 el silencio con un grito de miedo:<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>\u2014\u00a1Ay Dios m\u00edo! \u00a1Nos vamos a reventar contra las piedras!<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>El motor se esforzaba con un rugido que parec\u00eda pedir ayuda. El bote giraba, empujado por las olas, y todos mir\u00e1bamos con ansiedad aquellas piedras enormes que, aunque cerca de la orilla, escond\u00edan metros de profundidad bajo sus faldas.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Mi hermana y yo no sab\u00edamos nadar. No ten\u00edamos salvavidas. Yo pensaba, entre asustado y resignado, que los tiburones cenar\u00edan temprano ese d\u00eda. Entonces, mi madre se nos acerc\u00f3. Se agach\u00f3 junto a nosotros y nos susurr\u00f3 al o\u00eddo, con una voz que sonaba m\u00e1s a despedida que a consejo:<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>\u2014Oren, cipotes\u2026 y p\u00eddanle perd\u00f3n a Dios por sus pecados.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Ten\u00eda doce a\u00f1os y pocos pecados, pero igual me confes\u00e9 en silencio. El miedo te hace buen creyente.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Aquel oc\u00e9ano era inmenso. Una pared de agua. El bote sub\u00eda y bajaba como si estuvi\u00e9ramos en una monta\u00f1a rusa de madera y sal. El agua nos empapaba, el viento silbaba, y el tiempo se hac\u00eda m\u00e1s lento.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Pero llegamos.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Desde lejos, la isla se ve\u00eda azul. Luego fue torn\u00e1ndose verde, y m\u00e1s adelante, viva. A unos doscientos metros de la orilla, vimos casitas humildes, algunas de madera, otras de ladrillo. Un joven que ven\u00eda con nosotros se lanz\u00f3 de cabeza al mar como si saludara al agua. Desapareci\u00f3 por unos minutos y luego reapareci\u00f3 en la orilla. Todos lo miraban con una sonrisa c\u00f3mplice. Era su manera de bajarse.<br class=\"html-br\" \/>Nosotros seguimos hasta \u201cEl Salvadorcito\u201d, un caser\u00edo donde nos esperaban los t\u00edos y primos que nunca hab\u00edamos visto. Eran blancos, algunos de ojos azules, y con la piel curtida por el sol. Saludaban a mi padre con reverencia:<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>\u2014Bendito t\u00edo \u2014dec\u00edan, e inclinaban la cabeza. \u00c9l les tocaba la frente en un gesto que parec\u00eda un rito antiguo. No s\u00e9 si esa costumbre a\u00fan existe, pero me pareci\u00f3 hermosa.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Conoc\u00ed al abuelo Paulino. Ten\u00eda orejas grandes, s\u00ed, pero lo curioso era que pod\u00eda colgarse cosas de ellas sin que se doblaran. Su cart\u00edlago parec\u00eda de hierro. Nunca lo hab\u00eda visto, pero me result\u00f3 familiar. Era como si lo hubiera estado esperando.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Al d\u00eda siguiente, uno de los primos me llev\u00f3 a la playa. Recog\u00edamos huevos para usarlos de carnada. Ve\u00edamos peces de todas formas y colores. Todo me fascinaba.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Mi primo Sa\u00fal, menor que yo, ten\u00eda su propio veh\u00edculo: una peque\u00f1a panguita. Nos sent\u00e1bamos en los extremos, y rem\u00e1bamos con chancletas. \u00a1Y c\u00f3mo avanzaba aquella cosita de madera!<br class=\"html-br\" \/>Una ma\u00f1ana, mis padres fueron a otra playa. Yo me qued\u00e9 atr\u00e1s. Sa\u00fal no estaba. Fui por la panguita. La arrastr\u00e9 hasta el mar y me lanc\u00e9 al agua, decidido a llegar donde estaban ellos. A lo lejos, vi venir una lancha r\u00e1pida. Las olas que levantaba parec\u00edan monta\u00f1as. Record\u00e9 un consejo de Sa\u00fal: &#8220;ponla de frente a las olas&#8221;. As\u00ed lo hice. El botecito resisti\u00f3.<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>Cuando comenc\u00e9 a ver la playa, levant\u00e9 las manos y grit\u00e9 emocionado al ver a mis padres:<br class=\"html-br\" \/><br class=\"html-br\" \/>\u2014\u00a1Mami! \u00a1Papi!<br class=\"html-br\" \/>Ellos me miraron como si vieran un fantasma. Sab\u00edan que yo no sab\u00eda nadar.<br class=\"html-br\" \/>Pero ah\u00ed estaba. Flotando. Remando. Cruzando el mar.<br class=\"html-br\" \/>Peque\u00f1o, s\u00ed\u2026<br class=\"html-br\" \/>pero temerario.\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-86a75cf e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"86a75cf\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-81a3879 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"81a3879\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"1200\" src=\"https:\/\/drmerinocardiologo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Pruebas-1.png\" class=\"attachment-large size-large wp-image-1185\" alt=\"\" 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Meanguera.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1185,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center 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